miércoles 25 de enero de 2012

Video de Youtube del incidente en donde el representante del Congo retira la mano a Letizia [Antena 3]

Un polémico episodio protagonizó el diplomático de la delegación de la república Democrática del Congo Óscar Matondo el martes por la noche al retirar la mano a doña Letiza durante la recepción al Cuerpo Diplomático en el Palacio Real. Después de saludar a los Reyes y al Príncipe de Asturias, Matondo se encontró de frente con la princesa, quien le sonrió a la vez que estiró su mano para darle la bienvenida. El diplomático, entonces, se dio la vuelta y dejó plantada a doña Letizia que miró con sorpresa al invitado.

Fuentes de la embajada de la República Democrática del Congo han achacado a "un malentendido con el idioma" lo sucedido en el Palacio Real.

Por su parte, Óscar Matondo, encargado de negocios de la embajada africana, explicó tras los hechos que todo se debió a un malentendido. Según ha comentado, la princesa le comentó algo antes del saludo y al no entenderla, Matondo optó por retirar la mano.

Según se ha sabido, Matondo llegó a España en marzo del año pasado, un intervalo de tiempo insuficiente para aprender español y comunicarse con fluidez.

La Casa del Rey ha restado importancia al incidente que consideran una mera anécdota.








Tomado de El Pais.com

sábado 7 de enero de 2012

Noticias reales: La infanta Cristina y Letizia nunca se llevaron bien


Cuando  la prensa trataba el tema de las frías relaciones de la Familia Borbón,¡sobre todo las que unían a Letizia con Cristina, siempre había un desmentido no oficial o una explicación filtrada donde se aseguraba que los afectos eran parecidos a los de La tribu de los Brady. En esta edulcorada serie norteamericana, padres e hijos se llevaban de maravilla y sólo mantenían alguna que otra discusión de guardería en los primeros cinco minutos.

Extrapolando la historia, hasta que no ha saltado el escándalo Urdangarin no se ha demostrado que los afectos idílicos de los royals españoles no eran tales, como suele ocurrir en muchas familias. El rey y la reina mantienen un matrimonio largo donde funciona el respeto y la profesionalidad como Jefe de Estado y consorte que son. El príncipe y las infantas compartían veranos y deporte hasta que apareció Letizia y se distanciaron para hacer cada uno su vida.

Que la sintonía entre las cuñadas no era de falla valenciana también era un hecho y cada vez que se daban datos sobre sus desencuentros salía una garganta profunda desmintiendo la realidad. Y para que quedara constancia gráfica se avisaba a la agencia Efe y a algún fotógrafo semioficial para que cubriera informativamente el paseo de la cuñada con cualquiera de las dos infantas, siempre con los niños Marichalar o Urdangarin revoloteando junto a la princesa, que se perfilaba como la super tía ideal.

Las primas Borbón Otriz no solían compartir estas salidas extraveraniegas, salvo un día en el zoo, donde la reina era la coordinadora de la reunión y Letizia iba a lo suyo. Mucho se habló y se escribió de esa cordialidad superficial y siempre Zarzuela afirmó que eran inventos, que todo era amor fraternal entre la nuera real y Cristina. Hubo informaciones que achacaban a la experiodista los desencuentros familiares, que se acrecentaron hace unos años coincidiendo con el cambio de domicilio de los Urdangarin a Barcelona.

A la princesa, que sabe lo que cuesta un alquiler y reformar un pisito como el que ella tenía de soltera, no se le escapaba que los catalanes gastaban a manos llenas. Nunca pasó un fin de semana en la casa nueva y eso resultaba extraño. Después llegó la escapada a Washington, cuando en el entorno del rey ya se sabía de los negocios poco claros del duque de Palma, como así se ha confirmado. Y a partir de ahí, parece que la nuera se quiso distanciar de sus cuñados, porque intuía que las salpicaduras podían empañar la empresa que un día dirigirá su hija Leonor.

Si en aquel momento la cordialidad no era la tónica general, ahora mucho menos. El príncipe tiene un mosqueo monumental con Urdangarin, al que quiere ver lo más lejos posible, aunque quiera mucho a sus sobrinos y a su hermana. Y Letizia, que ahora ya no tiene necesidad de disimular, no hace nada por cambiar de actitud. Ya Zarzuela no tendrá que vender afectos que no existían y cuyo motivo de alejamiento eran los “pelotazos” empresariales del exjugador del Barcelona. Las ilegalidades llegaron después, como figura en el sumario, que ya es público.



Fuente: Vanitatis.com

lunes 12 de diciembre de 2011

Iñaki Urdangarín no participará, de momento, en ninguna actividad oficial de la Familia Real


El jefe de la Casa del Rey, Rafael Spottrono, ha explicado esta mañana algunos de los cambios que habrá en la Casa Real a partir de ahora, durante un desayuno informativo con los medios de comunicación, que ha tenido lugar en el palacio de la Zarzuela. El primero de ellos, es que Iñaki Urdangarín no participará en ninguna actividad oficial de la Familia Real y además, Spottorno ha afirmado que las actividades empresariales del duque de Palma, que están siendo investigadas por la justicia, no le “parecen un comportamiento ejemplar”, aunque pide respeto a su presunción de inocencia. También ha advertido que la Casa Real "no puede ir más allá" en el juicio a la conducta de Urdangarín, ya que es algo que queda en manos de la justicia.



Otra de las novedades es que esta institución publicará en su web oficial, previsiblemente antes de fin de año, un desglose de sus cuentas en capítulos y subcapítulos, como el resto de las administraciones públicas. También ha negado que la distribución interna de estos gastos responda al principio de "barra libre", y ha subrayado que todas las cuentas internas de la Casa del Rey son controladas y auditadas con carácter previo y posterior.

Por último, ha dicho que el mensaje navideño que don Juan Carlos hace cada año, esta vez será diferente a los habituales, ya que estará centrado en la crisis económica que vive el país.






Por su parte, Iñaki Urdangarín ha declarado este fin de semana, a través de un comunicado, que lamenta profundamente el perjuicio que las informaciones y comentarios sobre él están causando a la imagen de su familia y de la Casa del Rey, "que nada tienen que ver" con sus actividades privadas.

sábado 26 de noviembre de 2011

El Benedicto XVI, denunciado por no llevar cinturón de seguridad en el PapamóvilPapa


El Papa goza de inmunidad y no puede ser multado.

Tras la reciente visita de Benedicto XVI a su país natal el pasado mes de septiembre quedaron muchas preguntas abiertas en el aire. ¿Habían consolado las palabras del Papa a las víctimas de abusos a menores?¿Fructificarían los esfuerzos ecuménicos de oración conjunta entre las iglesias Católica y Evangélica? ¿Serían capaces los obispos alemanes de seguir el camino marcado por el último y más duro de los discursos del Pontífice, que llamaba a la su Iglesia a alejarse de las riquezas y los poderes terrenales?

Pero para un hombre de Dortmund, llamado Uwe Hilsmann, había una pregunta aún más crucial para poder valorar en todo su significado esta visita apostólica. ¿Por qué no llevaba el Papa el cinturón de seguridad cuando recorrió el Estadio Olímpico de Berlín en el Papamóvil?

Más de 70.000 personas aclamaban al Papa a su paso, camino a una histórica homilía en la que reconoció que "en la Iglesia hay peces buenos y malos, grano y cizaña".

Especialmente jóvenes de toda Alemania habían acudido a Berlín para escuchar al Santo Padre. Y ahí estaba él, desfilando ante la multitud a cinco kilómetros por hora y sin el cinturón de seguridad bien abrochado, un detalle que ha mantenido a Hilsmann en zozobra durante dos meses y que le ha llevado, finalmente, a contratar los servicios de un abogado, Johannes Sundermann, para efectuar la denuncia pertinente.

El nombre del abogado, traducido literalmente, significa Juan Pecador, por lo que muchos consideraron esa noticia publicada por el diario 'Westfäslische Rundschau' como una broma de los Santos Inocentes algo descolocada en el calendario. Pero una breve comprobación ante el juzgado de Freiburg im Breisgau demuestra que la denuncia fue efectivamente presentada el pasado jueves.

Multa a 80 euros
Al tratarse de un Jefe de Estado extranjero, el Papa disfrutaría de inmunidad en este caso y no recibiría la multa de 80 euros que le cae a cualquier alemán sorprendido en semejante falta, pero el citado abogado ha caído en la cuenta de que, además de jefe de Estado extranjero, el Papa sigue siendo tan ciudadano alemán como cuando era cardenal Ratzinger, y exige que sea multado.

Alega que cuenta con dos testigos presenciales dispuestos a certificar que efectivamente el Papa no llevaba cinturón y señala además que varias de las personas que acompañaban a Joseph Ratzinger en su visita, como el presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, Robert Zollitsch, "con seguridad" también observaron esta infracción por parte papal y podrían por tanto sustentar su testimonio, llegado el juicio.

El abogado se ha encargado de subrayar que la denuncia no tiene intención alguna de causar daños a Benedicto XVI y que responde únicamente al espíritu de la legislación de tráfico vigente en Alemania. La denuncia tiene como fin, por lo tanto, garantizar la seguridad del Papa.

Benedicto XVI no es el primero que experimenta esta faceta del fundamentalismo de sus compatriotas en el cumplimiento de las normas. Cualquiera que haya conducido en Alemania sabe que se arriesga a una regañina de los viandantes si se le ocurre, por ejemplo, aparcar un momento en doble fila. Circular a más velocidad de la permitida cerca de un radar policial no tiene como consecuencia eso que ocurre en España, que el coche en dirección contraria avise con las largas, sino una segura denuncia.
El Papa goza de inmunidad y no puede ser multado
Se trata de una especie de afán por denunciar que alcanzó cotas inenarrables en la antigua Alemania oriental, donde uno de cada 10 habitantes era informante de la Stasi y pasaba datos a las autoridades sobre la vida privada de sus vecinos. Y es lo que nos espera en cuanto la UE reforme los tratados a gusto de Merkel y cualquier país miembro pueda denunciar a otro ante el Tribunal Europeo por incumplimientos de los pactos de Estabilidad y Competitividad, desencadenando así las sanciones automáticas. Aquí no se salva ni el Papa a cinco por hora.


Fuente: El Mundo.es
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